El Aceite de Argán y la Cosmética Tradicional

El aceite de argán, por su composición química y multitud de propiedades, puede ser catalogado de verdadero oro líquido de la cosmética.

A continuación se explica sobre su origen, método de extracción, propiedades y su uso en cosmética.


• El árbol de argán

• Historia del aceite de argán

• El aceite de argán cosmético

• Interés cosmético del argán

• ¿Cómo elegir un buen aceite de argán cosmético?

 

El árbol

 El Argán (Argania Spinosa) es un árbol de la familia de las Sapotáceas que crece solamente en la parte suroeste de Marruecos. Su origen data de hace 80 millones de años, es un vestigio de la Era Terciaria de cuando el clima era cálido y templado. A pesar de ser declarado Patrimonio Universal por la UNESCO en 1998, con el propósito de protegerlo a través de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, ha visto desaparecer a la  mitad  de  su  población.

El argán es un árbol único en su género en el mundo y no se cultiva. Puede alcanzar de 8 a 10 metros de altura y vivir unos 150 a 200 años.

Dadas sus muchas peculiaridades, el argán se identifica con facilidad: copa amplia y redondeada, tronco nudoso y algo corto formado por varias ramas entrelazadas. Sus ramillas están cubiertas de espinas y de hojas capaces de soportar la estación seca. Crece en dehesas, en cualquier tipo de suelo excepto en los suelos sueltos tales como la arena. No teme el calor; se encuentra en suelos áridos, semiáridos y hasta en puertas  del desierto. Poco exigente en agua, sus raíces pueden hundirse hasta los 30 metros en busca de las aguas profundas. En caso de gran sequía, el argán pierde sus hojas para resistir a la evaporación y luego "se hace el muerto" y vuelve a la vida cuando aumenta el porcentaje de humedad.

El  argán  da  sus  frutos  entre  mayo  y  junio.  Éstos  tienen  un  aspecto  parecido  a  la aceituna pero son más grandes y más redondos. Encierran una almendra muy dura que,  a  su  vez,  contiene  hasta  tres  semillas  de  las  que  se  extraerá  el  aceite.

En  la actualidad se recolectan los frutos por vareo y se ponen a secar al sol.

Toda la calidad del aceite de argán cosmético, en particular su olor, descansa sobre la trazabilidad de los frutos. Por lo tanto, para conseguir un aceite que sólo huela a fruto, hay que seleccionar los frutos sin despulpar, porque las semillas vendidas a granel en los mercados pueden proceder de frutos que han sido previamente ingeridos por las cabras. Éstos proporcionan un aceite con un olor caprino  característico,  muy  fuerte  y  casi  fecal,   llamado   "aceite  de  cabra".  De  ahí  que  personas,  poco  o  mal informadas,  tengan la idea de que el inconveniente del aceite de argán sea su olor desagradable.

Tradicionalmente, al escasear el pasto, las cabras se subían a los árboles de argán para comer sus brotes y sus frutos. De vuelta al aprisco, rumiaban y regurgitaban los huesos de los frutos. Era, para los pastores, una forma cómoda de recolectar las almendras sin correr el riesgo de pincharse; son las llamadas "almendras de cabras".

En este contexto, cabe señalar que el cliché de la cabra encaramada en las ramas del argán, alimentándose de sus frutos,  ya  no  se  corresponde  con  la  realidad  que  impera  en  la  actualidad  y,  si  bien  aún  quedan  algunos  sitios aislados en los que aún pueden verse cabras en los árboles, ha pasado a ser un mero reclamo turístico, una postal curiosa.

Por motivos obvios de calidad sanitaria, hoy en día, en las cooperativas tradicionales, cuya gran labor

debemos reconocer, las cabras tienen prohibido el acceso a los arganes y se llevan a cabo labores de poda para que no puedan trepar. Por otra parte, hoy en día, el aceite cosmético suele someterse a un proceso de desodorización.

Cuando los frutos están secos, se retira la pulpa para  extraer la almendra, descascarillarla con medios manuales y conseguir sus semillas. Éstas se tuestan, se muelen y se prensan para conseguir el aceite de argán alimentario. Esta torrefacción le confiere al aceite una fragancia característica a avellana y un color dorado ambarino.

Para elaborar el aceite cosmético, no se tuestan las semillas y se prensan en frío. De ahí que el aceite de argán cosmético tenga un color más neutro y su olor sea tan tenue.

Una hectárea de bosque de arganes suministra 800 kilos de almendras maduras; tras el secado, proporcionarán unos 40 kilos de semillas que permitirán extraer 18 litros de aceite. La producción total para el conjunto del país es de unas 130 000 toneladas de almendras maduras.

 El proceso de extracción lo realizan las mujeres bereberes que siempre han usado el aceite de argán por sus virtudes alimentarias. Al igual que el té que se sirve a los huéspedes, el aceite de argán junto a un plato de miel es un signo de hospitalidad entre esos pueblos.

También usan este aceite por sus virtudes cosméticas, casi medicinales. Las experiencias cotidianas corroboran todo lo que nos cuenta la tradición acerca de las sorprendentes propiedades del aceite de argán.

Por ello, el aceite de argán ocupa un lugar destacado en la farmacopea tradicional bereber. Se utiliza en bebés y niños   para  el  masaje  corporal,  para  ayudar  a  la  cicatrización  de  las  erupciones  causadas  por  la  varicela,  en tratamientos de la acné en adolescentes, para prevenir la aparición de estrías y en personas que padecen reuma o dolor articular (los bereberes dicen que este aceite "calienta" las articulaciones).

 

El aceite de argán cosmético

 Debido a la enorme presión de la demanda en los mercados occidentales en los últimos años, los productores de aceite adquieren las semillas a productores locales. Esto se lleva a cabo a veces sin garantía alguna de procedencia. Por ello, deseamos dejar meridianamente claro que un  aceite  de  argán cosmético  digno  de  ese  nombre  carece  de  olor.  Recuerde  que  para producir  aceite  cosmético  de  argán,  no  se  tuestan  las  almendras  como  en  el  caso  de  la producción de aceite alimentario. La presión ha de hacerse en frío con el fin de conservar todas sus características.

A diferencias de otros aceites, el aceite de argán, debido a su contenido en vitamina E, antioxidante natural, se conserva bastante mejor que otros.

 

Interés cosmético del argán

 El aceite de argán puro es una verdadera joya para el cuidado de la cara, del pelo, de las uñas y del cuerpo. Es un aceite único, cuya eficacia, avalada por siglos de tradición, está siendo en la actualidad corroborada por la investigación científica.

El aceite de argán está compuesto hasta en un 80% de ácidos grasos esenciales, AGE:  ácido oleico (45%), ácido linoleico o vitamina F (35 %), ácido alfa-linolénico (15 %), ácido gamma-linolénico (3 %), ácido araquidónico (1%); contiene grandes cantidades de tocoferoles o vitamina E (unos 700 mg/kg), casi tres veces más que el aceite de oliva por ejemplo, carotenoides de los que  un  50%  son  betacarotenos,  precursores  de  la  vitamina  A,  fitoesteroles  (D-7steroles)  -que raramente se encuentran en los aceites vegetales- y esqualeno.

En  la  actualidad  la  presencia  de  estos  esteroles  en  el  aceite  de  argán ha  suscitado  el  interés  de  médicos  e investigadores, en particular, el escotenol (48%) y el espinasterol (44%). No se conoce, de momento, ningún otro aceite vegetal que presente tal concentración de esteroles distintos.

Por otra parte, el aceite de argán es rico en esqualeno (320 mg/litro), cuya concentración suele ser débil en el

reino vegetal. Si lo comparamos con el aceite de oliva, de almendra o de colza, el aceite de argán tiene la más alta  concentración  de  ácidos  grasos  esenciales  y  ácidos  linoleicos  en  asociación  natural.  Los  ácidos  grasos insaturados esenciales, es decir aquellos  que el organismo no puede sintetizar por sí solo y deben obtenerse de un aporte  externo  (dieta  o  cosméticos),  son  nutrientes  vitales  que  están  involucrados  en  procesos  fisiológicos  y bioquímicos relacionados con la regeneración de tejidos. Desarrollan, pues, un papel importante para atenuar lascicatrices, las arrugas y aportar a la piel tersura y suavidad.  

Propiedades del aceite de argán en cosmética

.Tiene una constitución estable de tocoferoles, como se ha dicho, mucho más elevado que el aceite de oliva (aceite de argán 620 mg/litro,  aceite  de  oliva  320  mg/litro).  Se  creía  hasta  hace  poco  que  los  alfa-tocoferoles  (75  mg/litro)  eran  la forma más activa de vitamina E. Sin embargo, estudios más recientes han puesto de manifiesto la importanciabiológica  del  gamma-tocoferol,  predominante  en  el  aceite  de  argán (75%).  El  gamma-tocoferol  es  un antioxidante  mucho  más  eficaz  que  el  alfa-tocoferol.  Esto  explica  sus  buenos  resultados  en  la  lucha  contra  la oxidación y los radicales libres, causa directa de la falta de elasticidad de la piel y la consiguiente aparición de arrugas,  estrías….  Por  otra  parte,  al  oxigenar  la  piel,  el  aceite  de  argán favorece  la  restauración  de  la  capa hidrolipídica y de las células cutáneas cuya constitución en nutrientes incrementa considerablemente. Los beneficios son elasticidad, suavidad y luminosidad de la piel.

En cuidado antiedad, el aceite de argán suaviza la piel, la hidrata y la protege de la sequedad.

El aceite de argán contrariamente al aceite de rosa mosqueta, por ejemplo, no es comedogénico, es decir que no obstruye los poros. Resulta recomendable por lo tanto incluso para las personas que tienen piel gras y/o acné con resultados muy favorables en la recuperación de marcas o cicatrices residuales de dicha patología, aunque en un primer tiempo y por pura lógica, uno se muestre reacio o dude de la conveniencia de aplicar un aceite en una piel de por sí grasa.

En el masaje corporal, nos permite unir el placer sensual del masaje con el beneficio de la vitamina E, aportando hidratación, nutrientes y suavidad a la piel después del baño o de la ducha. Se recomienda su uso en quemaduras solares e irritaciones cutáneas; el aceite aliviará la sensación de ardor, picor, quemazón y tirantez.

Por  si  todas  esta  aplicaciones  fueran  pocas,  también  se  usa  para  uñas  quebradizas  o  abiertas  en  capas.  Las fortalece y protege de las agresiones externas. En tratamiento capilar, le dará brillo y resistencia al cabello seco, apagado y quebradizo. Eso se debe a su contenido en lupeol, que favorece la generación de queratinocitos, células que producen la queratina, principal componente de  epidermis, uñas y cabello.

 

 ¿Cómo elegir un buen aceite de argán cosmético?

 La elección de un aceite de argán es sencilla. Basta con seguir 3 criterios básicos, que nos evitarán algún disgusto que otro: el olor, el color y la capacidad de penetración.

 El olor: Un buen aceite de argán cosmético carece de olor extraño o desagradable; no huele, ni a tostado ni a

cabra. Como comentábamos anteriormente, es señal de que ha sido prensado en frío de semillas no tostadas. Los olfatos más sensibles pueden percibir un olor sutil que es el del fruto del argán

 El color: El aceite de argán se caracteriza por un color natural dorado parecido al del aceite de albaricoque.

Si  como  hemos  visto,  un  aceite  demasiado  claro  es  indicio  de  excesivo  refinado,  por  lo  contrario  un  aceite demasiado oscuro es un aceite que ha sido calentado.

 Capacidad  de  penetración:  El  aceite  de  argán se  caracteriza  por  su  capacidad  de  hidratación  profunda. Contrariamente a otros aceites, no engrasa la piel. Una simple aplicación y un suave masaje circular consiguen su total penetración al cabo de un par de minutos.

Estos tres criterios básicos evitarán que compremos algo distinto de aquello por lo que pagamos, sobre todo si lo adquirimos in situ.